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Encuentro mágico (dibujo literario)

 
10 y 11 de Noviembre de 2007
 
Despierto en medio de un día común. Oigo música, leo, toco guitarra, juego con Pipilin, escucho el seductor trinar de las aves, contemplo el árbol que permanece estático en el patio de mi casa, me maravillo con la luz solar que baña cada día; salgo a cobrar un cheque.
 
Todo sigue su cotidiano y al parecer indestructible curso hasta que al regresar a casa encunetro a mis primos Braulio y Gabo acompañados por su prima Sharon, mujer minúscula, delgada, de escaza complexión física pero de intransgredible y trascendental presencia. Hace algunos mese nos conocimos en casa de mis tios, pero practicamente pasamos desapercibidos el uno al otro. Ella ni siquiera recordaba mi existencia y yo apenas encontré un rostro conocido. Me dispuse a  escuchar el resumen de su vida complementado por los comentarios a veces serios a veces a modo de broma de mis primos, permaneciendo simplemente receptivo como acostumbro en conversaciones de dos o más integrantes.
 
Supe básicamente  que vive en Nueva York con su esposo y su hija, que disfruta de su trabajo buceando en el fondo del mar y que estaba tan solo de paso con destino a su casa en Cancún, lugar que frecuenta y a donde piensa mudarse de lleno en un par de años para ejercer de instructora de buceo.
 
Al cabo de un tiempo mi primo Braulio se fue ausentando para encaminarse a Brownsville donde vería a su novia Valeria mientras que nosotros tras un rato de continuar la conversación nos dispusimos a pasar por Vero, novia de Gabo, para ir a cenar.
 
Durante el trayecto saltaron los primeros tintes filosóficos. Gabo nos incitó a elegir la época en que nos hubiera gustado vivir. Yo sin decirlo elegí ésta, la actual. Para mi el "hubiera" es simple químera, a veces divertida pero al final dulce navaja que corta la "realidad" y que a muchos deja heridos sin una identidad espacial-temporal. Si bien es cierto que vivimos en tiempos "apocalípticos" son dichos tiempos los que nos llevarán a la era de luz. Cada vez va más en picada la humanidad por lo cuál se acerca el momento en que tengamos que cambiar o perecer siendo esto lo fascinante de nuestros tiempos; ver como va cambiando a un paso acelerado la conciencia del hombre, convirtiendodnos en únicos testigos del contraste en conciensar.
 
Gabo eligió alguos años atrás para haber visto el florecer de la revolución industrial, de los cambios tecnológicos que cambiaron la vida del hombre, de las grandes invenciones y de los trascendentales descubrimientos. Sharon destacó la libertad con que se vive hoy en día, quizás única en todos los tiempos. Esta era donde uno puede, a groso modo, viajar, creer, no creer, ir, venir, pensar, opinar o hacer. Tras ello vino el debate. Ellos debatian, al parecer el mismo punto pero desde perspectivas infinitamente distantes; yo solo intervenía cuando resultaba oportuno. Cuando mencionaron el gran avance de la tecnología actual no dude en ponerlo en entre dicho. Es una de las ideas, a mi parecer, más absurdas con que vive la gente hoy en día. Nuestra tecnología tiene como fin "beneficiar" al hombre sin importar si tiene que atentar contra la fauna, contra la Tierra o incluso contra el mismo. Facilitarle el trabajo para ahorrar tiempo, concepción errónea de aquello que llamamos "tiempo". -El tiempo es oro- Frase excplícita de dicha concepción estandarte de nuestra civilización. Esto sin mencionar que ciertas culturas antiguas tenian tecnología mucho más sofisticada que no atentaba contra las estructuras naturales del universo.
 
Todo se torno "normal" cuando llegamos a casa de Vero donde a oscuras se concocieron Sharon y Vero para después, al llegar a nuestro destino y descender de la camioneta, mirarse a la luz de unas farolas. Entramos al Kumori, conocido restaurant de comida china por estos rumbos, nos sentamos y ordenamos algunos platillos, bebidas y cierta variedad de "sake" a modo de degustación.
 
De nuevo, poco a poco se fue encendiendo la platica de la mano de la física cuántica, mezcla de ciencia y esoterísmo que va tomando fuerza y de donde sin lugar a dudas resultaran grandes descubrimientos como la teletransportación. No pude evitar afirmar tras la explicación de un experimento que había visto -La materia tiene consciencia-. Después Sahron nos habló un poco de los principios básicos del buceo. Técnicas, herramientas, proceso de descomprensión, diferentes tipos de oxígeno, etc. Fue así que expresó su intención de fomentar el buceo a las nuevas generaciones como creador de conciencia. Esto cautivo mi atención pero no pude asimilarlo por desconocer acerca del tema. Pasamos entonces a hablar de astrología y astronomía. Como cada movimiento sideral repercute en nuestro comportamiento. La influencia de los rayos cósmicos en absolutamente todo. -Todo es energía- aseguró Sharon. Quede perplejo. Si bien hacía tiempo había asimilado este concepto, cuando ella lo dijo lo vi desde una perspectiva distinta. Fue como si entrara en trance con ella y lo comprendiera desde su concepción. Todo es energía no como infinitos entes vibratorios incansables si no como un todo influenciado desde un plano superior. Me perdí la conversación y me adentre en mí para digerir este concepto. Cuando volví al exterior concluimos la cena con la historia de como se conocieron Gabo y Vero. Historia confusa que jamás había oido.
 
Nos trasladamos a un bar de nombre Thirsty Monkey donde cada bebida venía acompañada de un curioso changuito de plástico que pendía del vaso sujetado por la cola. Así fuimos teniendo un acercamiento a como es Nueva York en su zona metropolitana, donde según lo descrito todo es elegancia, los medios de transporte en su generalidad son distintos a los de cualquier urbe, donde se vive autistamente ajeno a entes externas y donde una sonrisa delataría tu situación de turista. También hechamos una vistia imaginaria a partir de descripciones a sus alrededores, particularmente a Hampton donde habita gente extravagante que torna común todo vestuario incoherente en cualquier otro lugar, donde generalmente comparten casa entre varias familias por lo elevado de sus precios, donde el tiempo se desvaneces presuroso en su cadencia, donde la diferencia en el trato entre clases sociales parece cosa del pasado.
 
Finalmente, tras dejar a Vero, volvimos a casa donde cada quien partió a su respectiva habitación y cayo rendido a su debido tiempo alistandose para el mañana.
 
Esa noche tuve dos pesadillas al hilo, cosa que aunque me llamo la atención por no ser común en mi, no comprendí de momento pero que comprendería más tarde. Aunque  prácticamente se desvaneció el primer sueño, tal y como suelen hacerlo, recuerdo que era una tragedia consanguínea. Alguien moría y esto causaba alboroto en un núcleo familiar que no era el mio pero que encontraba cercano.
 
En el segundo, del cual permanecieron más detalles, iba en busca de un libro revelador que me había sido estrictamente recomendado y que no había podido conseguir, hasta que de pronto un día me fue anunciada su ubicación. Se encontraba en un mercado de esos que hay en México tipo la Lagunilla o Tepito, donde uno puede conseguir cualquier cosa a pesar de su peligrosidad. Este era aún de más cuidado. Llegue vía metro pero solo recorrí los puestos ubicados al principio por miedo a adentrarme más. Entre pero tan solo dos puestos vendían libros. Los revise exahustivamente; ninguno poseía aquello que yo buscaba. No se cuanto tiempo después, porque el tiempo es solo una medida imaginaria inexistente en los sueños, me decidí a ir y encontrar el dichoso libro pasara lo que pasara.
 
Ya en el interior del mercado me sentí asechado por dos individuos que caminaban a cierta distancia detrás de mi. Me detuve, analice y por un momento pense que aquella sensación era solo efecto de la sugestión que me acompaño al llegar ahí. Decidí continuar indiferente a aquella incomodidad. A escazos metros de ahí observe un puesto de libros que se encendia por un brillo al parecer invisible para los demás. Comprendí que aquella luz era obra de mi intuición invitandome a urgar a fondo aquel amasijo de libros. Me acerque y tras un intenso análisis encontré aquello tan buscado. Pague el alto precio que me fue exigido e intente salir de ahí lo más pronto posible.
 
Conforme aceleraba el paso pude constatar que mis suposiciones anteriores eran acertadas. Dos sujetos a cierta distancia tras de mi variaban su velocidad confomre la mía, por lo cual estalle corriendo rumbo al metro donde me perdí entre la multitud. Una vez ahí pude sentir aquel peso sucio de su mirada a lo lejos. Decidí bajar por unas escaleras para despistar al enemigo y subir por sus opuestas para volver al mismo lugar pero sin mis acechadores. Al subir me tope con ambos sujetos de frente. Sin intención alguna había aplicado la ley de rebote transversal de miedo. Ahí, en medio de aquellas miradas salvajes, nos paralizamos sin saber que acción tomar. Ellos afectados por aquella devolución de emociones e impotentes por la multitud a nuestro alrededor. Yo debatiendome entre enfrentar o huir, cuando depronto me enontré recostado en mi cama acosado por el constante chillar de Pipilin que exigía salir a orinar como cada mañana. Di un respiro, recapitule lo soñado y me dispuse a satisfacer las exigencias del simpático canino.
 
Una vez más salí y disfrute el hermoso paisaje que se me insinua cada mañana mientras mi peludo compañero realiza sus necesidades fisiológicas. Durante el trayecto me percaté de que Sahron no se encontraba en el cuarto de Braulio, mismo que le fue asignado, y que Gabo continuaba dormido así que volví a mi cama y me dispuse a leer.
 
Algunos minutos después llegó Sharon. Había salido caminando al azar en busca de un desayuno que calmara su hambre y evitara los dolores de cabeza que le ocasiona el ayuno. Casualmente encontró a dos cuadras una exposición de carros donde pudo conseguir unos tacos insípidos. Apenas unas palabras, se dirigió a despertar a Gabo. Fue entonces que nos enteramos de su condición desfavorble ante un dolor de estómago provocado por la cena del día anterior. Organizamos tranquilamente cada elemento de la situación y decidimos ir a la farmacia para traer algo que redujera el malestar.
 
Al regresar Sharon preparó y ofreció nomblemente el suero a Gabo para inmediatamente juntos los tres, ver los DVD's que Sharon había grabado en las profundidades del mar de Cozumel y Cancún a modo de trabajo.
 
Quedé maravillado con ese mundo inferior del que apenas tengo nociones y que ese Domingo robara un lugar destacado en mi lista de actividades a mediano-largo plazo por realizar. Entonces resultó inevitable que emergiera de mi mente aquella idea propuesta por sharon de fomentar el buceo en los niños como creador de conciencia que había quedado flotando en mi mente. Concordé totalmente con ello. Me pareció incongruente que alguien que a visto esos ritmos perfectos engalanados por colores únicos se atreva a arrojar una pizca de contaminantes. -Aquellos que utilizan el mar como un depósito de basura lo ven como una masa absorbedora capaz de esconder cualquier desecho. Quizás lo vean así porque nunca tuvieron la oportunidad de hechar una mirada a aquel mundo alterno- me dije. Dormido Gabo salimos del cuarto para no interrumpir el sueño y decidimos salir a comer algo.
 
Hasta ese momento podría haber considerado ese fin de semana como algo interesante, divertido, diferente, pero poco a poco se fue volviendo algo mágico. Durante el camino comente a Sharon mi peculiar visión de los milagros diarios, de los momentos mágicos que por indiferencia general pasan desapercibidos al ojo común. Hacía algún tiempo la palabra casualidad agonizaba en mi vocabulario y ese día quedaría enterrada definitivamente.
 
Llegamos a Johnny Carino's, restaurant de comida italiana, donde lo que comenzó como una platica común fue traspasando dimensiones hasta llegar a una interacción mental donde nuestras ideas aunque extrañas y complejas, concordaban como piezas de rompecabezas distendidas por el mundo que habían decidido encajar en ese momento. Algunos de los conceptos que cargo hace tiempo sin poder aterrizar sobre papel por la escaces de palabras para dar una definición precisa fueron no solo comprendidos por Sharon si no mencionados por ella. Me pareció extraordinario un ser así, sobre todo alguien precedente de Nueva York, capital económica del mundo, de Estados Unidos, del capitalismo; país sumergido en explicaciones científicas que matan todo hecho incomprensible en un plano físico. No me pude contener y le propuse visitarnos más seguido.
 
Supe entonces que su presencia aquí y la forma en que se habían presentado las circusntancias llevandonos constantemente a conversaciones uno a uno, rompiendo el candado innato en mi comportamiento cuando existe un tercero, no era casualidad. Que algo quería que rompieramos esa armadura que hoy en día todos cargamos como método de supervivencia para poder desnudar nuestras ideas.
 
Le expliqué la importancia del árbol genealógico en el descubrimiento de uno mismo. El modo en que uno acarrea de modo inconsciente actitudes, prejuicios, ideas, problemas, etc. de nuestros antepasados, aún cuando no los hayamos conocido y como si uno omite la importacnia de ello vive como poseido por diversos miembros consanguíneos. Además del modo en que uno proyecta esos huecos en los demás, generalmente en la pareja, creando relaciones más que de amor de recubrimiento de vacios. Pareció interesarse en ello y al parecer rápidamente identificar en su persona algunos de estos comportamientos. Replicó, incitandome a pensar, exponiendome el modo en que se repetían ciertos patrones en sus trabajos. Era como si su grupo laboral fueran siempre los mismos personajes envueltos en disfraces diferentes. Una especie de seres celestiales que le cuidaban en el trabajo. ¿Casualidad? me pregunté. -No- me pespondí.
-Quizás busca inconcientemente esos cuadros- pensé.
-Quizás son seres superiores acompañandome en el camino- dijo.
 
Continuamos la platica tal vez por algunos minutos, tal vez por horas... no lo sé. Destacamos la importancia de observar y decodificar nuestro entorno para modificarlo, la manera en que el dios dinero nos rige hoy en día, la importancia de escuchar a los anicanos (máximos simobolos humanos viventes de la experiencia), entre otras cosas. Nos supimos, en cierto modo, diferentes a los demás. Cualquiera nos hubiera tachado de locos, nosotros tachabamos de locos a los demás.
-Ya somos cinco- dijo, refiriendose a lo que yo llamaría los "locos coherentes" que había conocido durante su viaje por la vida. Me sentí feliz de ser el número 5, número de equilibrio, la mitad del proceso, representante de los cinco elementos, etc.
 
Sin más por el momento salimos para dirigirnos a MAC, librería, cybercafe, P.O. Box, entre otras cosas, lugar que frecuento por su exquisita variedad de libros de mi agrado y por mi afinidad con el dueño, para imprimir el itinerario de Sharon que había perdido y que ocuparía durante su viaje.

Al llegar entregue la película de "La montaña sagrada" al dueño de dicho lugar, misma que había prometido prestarle. Mientras Sharon se ocupaba de sus asuntos tuve una breve conversación con dicho señor respecto a algunos libros y cine de culto. Parecía no encontrar coherencia en algunos actos psicomágicos que había leido del libro "Psicomagia" de Alejandro Jodorowsky. Expliqué las bases psicológicas de dichho acto, sus agentes causales y sus elementos simbólicos, con lo cuál pareció quedar satisfecho pero con más dudas consecuentes de las cuales desconocí la respuesta. Me recomendó algunos libros nuevos que pudieran interesarme y me relató una breve historia que le había acontecido. Impreso lo necesario y tras la absolución de no pagar nada al servicio como acto de benevolencia, partimos para volver a casa.
 
Ya en casa, nos encontramos una vez más reunidos Gabo, Vero Sharon y yo conversando mientras terminaban de comer. Siguió la platica hasta que sin darme cuenta Gabo y Vero se escurrieron, quedando solo Sharon y yo. Me contó de su hija, que al parecer a desarrollado su carácter a una mezcla niño-adulto a sus escazos 7 añitos de edad y de los métodos aparentemente efectivos que empleo en su educación. Esto cautivó mi atención ya que hace algún tiempo pienso en formulas educativas para que las nuevas generaciones no caigan en el sueño colectivo en que permanece la humanidad. Dichos métodos basados en su experiencia de enfrentar la vida a solas, en resumidas cuentas trataban de ofrecer solo la protección necesaria al niño permitiendole así desarrollar sus habilidades al máximo como reacción de supervivencia. Me mostró sus muchas fotos almacenadas en memory sticks donde inevitablemente aparecia la pequeña.
 
Más tarde emergieron de su cuarto Gabo  y Vero invitandonos amablemente a Starbucks. Al llegar, no pude evitar pensar en el centro de Coyoacán y sus cafes circunvalentes. Peculiar sitio ubicado al sur de la ciudad de México compuesto principalmente por cafes, bares, hippies, teporochos, músicos y gente "rara"; cuna de Changoleón. Lugar que al parecer, Sharon conoce bien.
 
Especificó un cafe de dicho lugar que aunque reconocí y ubique en ese momento no recuerdo su nombre, y expresó sus deseos de algún día poner algo por el estilo. Tomamos nuestros cafes y nos dirigimos a una mesa al aire libre donde se prolongaría la charla con breves vistazos a las travesuras de Gabo, Sharon y secuaces cuando niños. Después de un rato de entretenimiento regresamos a casa donde mi primo directamente se exilió en su carto disponiendose a dormir.
 
Quedamos sin nada que hacer hasta que Sharon sugirió una película o algo así. Ofrecí la extensa variedad de películas de mis primos y mi pobre en cantidad pero densa en información colección de películas y documentales de entre los cuales escogió "La constellation" de Jodorowsky. Una vez más danzaba a mi alrededor Jodorowsky como lo a venido haciendo desde hace algún tiempo.
 
Ambos mirabamos atentos hasta que como a la mitad se desató una conversación al parecer infinita. Aunque creó que algo de Jodorowsky captó su atención, le resultaron sumamente incómodas algunas escenas de sus películas debido a la caracteristica crudez de éstas. Caimos en un debate tratando de definir la palabra "arte" durante el cual sentí una breve fricción ideológica. Por más que trate de comprender su punto de vista había algo que no me cuadraba. Aunque parezca absurdo ambos teníamos la razón y al mismo tiempo ninguno la teníamos. Concluimos que los conflictos en las relaciones humanas, específicamente en las maritales por ser los más comunes, no se llega a una solución cuando se es indiferente a este punto; esto es, se busca descifrar quien tiene la razón cuando generalmente de algún modo ambos la tienen y ninguno la tiene. Por ello cuando se disputa por saber quien tiene la razón no se llega a nada. En cambio si se esta conciente de que de alguna forma ambos la tienen se busca mediar llegando a una solución.
 
Dedujimos que a veces, cuando se trata de hacer ver su "realidad" a alguien que, según nuestro criterio está siendo abusado sin darse cuenta de ello, en lugar de hacerle un bien le estamos haciendo entrar en una situación incómoda que tarde o temprano le hará estallar creandole problemas. Que en la mayoría de los casos debemos permanecer neutros ante las relaciones ajenas.
 
Decidimos pues, ir a la tienda a comprar algunos aditamentos que amenizaran la platica. Compramos gomitas, chicles y cigarros para después, a petición de Sharon, cada quién elegir un boletito para raspar. Según ella de acuerdo a nuestros respectivos horóscopos yo debía escoger uno que denotara abundancia mientras que ella algo más simbólico. No supe el porque pero así lo hicimos. Yo, indeciso por cual escoger, fui alentado por Sahron a cerrar los ojos y dejarlo al azar; así lo hice. Salimos e inmediatamente al subir al carro, cada quién raspó su boleto. iOh sorpresa! nadie ganó nada; ya habiamos ganado mucho durante ese día como lo expresaríamos más tarde. Entonces volvimos y nos instalamos en el patio.
 
La magia llegó al climax aquella noche sentados sobre el piso, a oscuras, bajo aquel árbol, a la luz de la luna con aquella comunicación sincrónica de constante ir y venir; de emisión y recepción que al fluir sin estancamiento alguno genera ondas que se expanden infinitamente creando una atmósfera surreal. Platicamos durante horas. Me sentí en medio de un viaje astral sin estupefaciente alguno. Describió como abandono aquello que algunos irreverentemente llaman una "buena vida" para embarcarse en lo que sería una aventura; su vida.
 
Vivía en México con ciertos lujos: estatus social, casa, carro, estabilidad económica, entre otras cosas; hasta que un día decidió salir de ese ambiente que le habían creado para fugarse con su entonces novio a Oaxaca, donde cada quién continuaría con rumbo distinto. El emigró a Canada y ella se adentró en el sur de la República mexicana. A sus 19 años se encontró sola en un mundo exigiendo sobrevivencia. Una mujer, sola, dejandose guiar por el viento no era cosa común. Poco a poco rompió el cascarón. Transmutó de la niña hogareña a la mujer que sería. Sin darse cuenta se elevó de algún modo adquiriendo una visión diferente. Su historia me pareció semejante a la de una Siddharta Gautama (mejor conocido como Buda aunque Buda solo sea una especie adejtivo calificativo) de nuestros tiempos.
 
Al llegar a las cascadas de Aguazul tuvo un encuentro de carácter divino. Comprendió que el mundo era suyo y que las barreras son solo creaciones ilusorias que nos son programadas mediante la pobre educación que no es dada; obras de la sociedad y su visión convencionalista. Despertó la intuición. Aquello que describió como -Una vocecita que me dice que hacer- que sería su complice y guía durante el resto de su vida. Extendio su mano hasta mi y dijo: -¿Ves esta línea?... me salió salio cuando me fui de mi casa-
Era, según la quiromancia, la línea de la vida pero duplicada. Tenía una línea curva antes de abandonar su casa pero al dejar todo aquello le nació otra línea paralela. Quizás esa desición le prolongo la vida, quizás la duplicidad de ésta representaba un plano físico y uno espiritual, quizás era "casualidad" (aunque la verdad me parece absurdo). Vi de manera tangible algo que sabía hace tiempo pero que no había comprobado de forma tan contundente. Cuando uno cambia ideológicamente esto se expresa mediante distintos lenguajes visuales como rasgos faciales, movimientos corporeos, expresiones físicas, etc. o como en este caso por los códices lineares de la mano.
 
Esto nos dió la pauta para definir capitulos irrefutables durante el proceso de desarrollo humano. Al principio uno se llena de amor y quiere cambiar al mundo. Enotnces se entra crisis y todo se vuelve confuso. Se asimila que uno es un simple grano de arena impotente en medio de un inmenso desierto y que es imposible cambiarlo, lo único posible es sumergirse y cambiar uno mismo. Cuando cambias asimilas el proceso como peldaños que mediante ilusiones, engaños o irrealidades te conducen al todo. La única forma de cambiar al mundo es mediante la conciencia colectiva; esto es, cuando el 51% de una totalidad cambia concientemente el otro 49% cambia automáticamente de modo inconsciente. No se puede cambiar al mundo pero puede cambiar uno. Entonces el mundo cambia inconscientemente. Si bien es difícil también es posible.
 
Esto recuerda un cuento budista Zen en el que los niños de un pueblo crecían raquíticos debido a que la luz solar era obstruida por una montaña. Un buen día salió un viejo con una cuchara. La gente le miró extraño y preguntó: -¿A donde vas con esa cuchara?- a lo que el viejo contestó muy tranquilo: -Voy a mover la montaña-. Entonces todos estallaron en carcajadas burlandose del viejo y en tono sarcástico replicaron: -¿Y con esa cuchara la vas a mover?-. -Quizás no pero alguien tiene que comenzar- respondió el viejo seguro de si mismo.
 
Continuamos la platica. Por momentos la vi como una Pratyekabuda, ser elevado que mira todo desde otro punto alejado de la enseñanza. Por momentos como un caballo (por ser el animal que le predomina en el horóscopo chino), nublando su vista al contexto, mirando de frente sin importar el peligro. Por momentos como un alma hermitaña, lastimada, enfrentando a la vida y por momentos como una niña emocional envolviendo a un adulto. Reclamandole a la vida un hueco; proyectando una figura paterna, al parecer ausente, en cualquier ente posible.
 
Pasamos a otro tema. Declaró su repulsión religiosa. Caracteristica que había dejado entrever en ciertos comentarios; sobre todo cuando se nos propuso ir a misa a lo cual ambos respondimos con una rotunda negación. Dijo haber sido víctima de una imposición religiosa. Cuando niña, la obligaron a rezar contra su voluntad. Al hacerlo cayó desmayada para tiempo después despertar con una sensación extraña e indefinible. Aquello que describió como -Una presencia maligna-. Dijo desde entonces ser victima constante de pesadillas que a pesar de impugnar con toda clase de fetiches, filacterias o talismanes, ni el mejor amuleto había podido detener. En cualquier acto sangriento o cosa semejante, sea representativo, actuado o real, dijo sentir una puerta abierta a esa presencia maligna. Algún tipo de invocación que le permite ganar terreno a eso que han llamado Sutey, Seth, Texcatlipocatl, Lucifer, Satanás, diablo, etc.
 
Comprendí de golpe aquel extraño acoso de pesadillas del día anterior y su incistente negación, anteriormente absurda a comprender el trasfondo de aquellas crudas escenas que habíamos visto. Comprobé otra sensación de principio extraña e inexplicable. Esa conexión mental casi telepática que había experimentado durante casi todo el día quedaba destacada en otro hecho tangible. Su status psíquico respecto a sus sensaciones oníricas adquiridas había afectado mi curso mientras dormía, transformando sueño en exquisita pesadilla. Quede maravillado una vez más.
 
Ella siguió el relato. Señalo al cielo y dijo: -Me cuesta aceptar eso (refiriendose a esa fuerza benévola y justa que llaman Dios o como les resulte cómodo llamarle) porque todo es ambiguo, dual. Si lo aceptó estaría aceptando a su opuesto, a esa presencia maligna y preferiría no creer en nada- Comentario confuso capáz de generar interminables debates pero que en ese momento entendí desde su perspectiva. Era una especia de miedo que iba más allá de la psicología. Algo que no estaba en ella.
-¿Porque no meditas o algo así?. Enfrentalo- le dije.
-No me siento lista para disputar esa pelea, sobre todo por mi hija. Cuando me sienta preparada así lo haré- respondió.

No estuve del todo de acuerdo. -Si no se elimina cuanto antes quizás afecte, si no de modo directo, de modo indirecto a su hija- Pense de primera instancia pero me contuve de replicar por saberme ajeno a la relación padre/madre-hijo(a) desde una postura jerárquica superior, osease de padre/madre. De cualquier modo esto me condujo a sacar a la platica la forma en que se nos programa, o inclusive nosotros mismos nos programamos mentalmente.
 
Dentro de la medicina encontramos la genética (del termino "gen" que etimológicamente significa raza), ciencia que estudia la información transmitida de un ser a otro, particularmente de los progenitores, como un patrón proteínico codificado hereditario. Esta ciencia está enfocada a los rasgos morfológicos, funcionales y bioquímicos de un ser vivo. Aunque ciertos autores han integrado a su estudio la psicología en esta rama, no se le a dado aún la importancia que merece. Así como heredamos rasgos físicos de nuestros ancestros, también nos es transmitida información de caracter psicológico como programaciones mentales. Estas programaciones también pueden ser incrustadas en nuestro subconciente por quienes nos rodean durante nuestro desarrollo o inclusive por nosotros mismos a partir de datos informativos culturales. Dichas programaciones mentales pueden ser, por ejemplo, a que edad casarnos, tener hijos, morirnos, engendrar enfermedades, entre otras. Tenemos hijos a la edad que nos tuvieron nuestros padres, morimos a la edad de alguno de nuestros abuelos, adquirimos o más bien creamos una enfermedad que tuvo algún ancestro (siendo genéticamente "no hereditaria"); todo esto lo hacemos por imitación de manera inconciente. Muchos católicos mueren a la edad de 33 años, edad a la que murió Cristo. Si comprendemos esto y trabajamos en ello podemos desprogramarnos dejando fluir nuestro ser escencial acorde con los ritmos naturales.
 
Resumió sus distintas enfermedades aparentes que en realidad no lo eran. Eran síntomas parecidos a los de sinusitis, epilepsia, bipolaridad, etc. pero no lo eran en verdad. Por ejemplo, si fuera una sinusitis existente le resultaría imposible bucear. Quizás solo eran programaciones mentales depositadas en su subconciente hace miles de años. Agregó sentirse confundida ante la actitud de excesivo cuidado de su progenitora en materia de salud. Era como si le ocultase una enfermedad terrible o algún secreto aún indescifrable. Me pareció a simple vista, aunque raro, una especie de prejuicio que había ido tomando importancia en ella y que quizás no la merecía.
 
Tras constantes desvíos coloquiales Sharon fue narrando la historia de Zaratustra. Dijo, por decirlo de algún modo, haberse encontrado en ese libro. Esto nos llevo a una concordancia extraordinaria referente a otro tema; la reencarnación. No esperaba que alguien tuviera una percepción tan igual a la mía en esta materia. No ondamos mucho en el tema, quizás porque nos supimos concientes respecto a ello.
 
Nuestra alma, sustancia inmaterial etérea, pasa por distintos cuerpos físicos durante la eternidad buscando addquirir un nivel de consciencia cada vez más elevado. Si durante una encarnación no eleva su conciencia a una escala mínima ésta se pierde y durante la siguiente vida material comienza de cero, desde la animalidad humana. Si por el contrario logra incrementar su nivel conciensal aunque sea un poco, este nivel no se pierde y es transmitido a la siguiente encarnación permitiendole continuar este crecimiento espiritual que después servirá de guía a aquellas almas que no han podido desarrollarse todavía. Según la enseñanza que legaron los antiguos egipcios un alma reencarna 700 veces durante un cíclo cósmico compuesto por 25,920 años, mismo que se divide en 12 eras astrológicas regidas por las constelaciones (Cada éra equivale a un signo del horóscopo. Leo, Cáncer, Géminis, Tauro, Aries, etc.).
 
Actualmente nos encontramos en la era de Acuario, la cual está representada por dos ondas que se unen en el centro y respresentan la unión de los opuestos que en la era de Piscis se enfrentaban (materia y espíritu, hombre mujer, occidente y oriente, ciencia y religión, razón e intuición, etc.) Esta era es definida como la era del conocimiento.
 
Hablamos de todo eso y quizás de algunas cosas más. Lo cierto es que de forma indirecta llegamos a una conclusión muy general cuando Sharon dijo:
-¿Ves que todo el día hemos dicho "lo importante es darse cuenta"?-.-Así es- respondí.
Vivimos en un mundo explícito que constante nos revela todas las respuestas con infinitos lenguajes codificados que nos pasan desapercibidos debido a nuestra indiferencia para con nuestro entorno y por nuestra falta de conciencia universal en la que hemos caido. Desgraciadamente nuestra sociedad esta basada en -Creo en lo que veo- o simplemente en lo que la ciencia pueda comprobar y que nos hace entrar en su mundo cuadrado cuando en verdad la "realidad" es a partir de círculos.
 
Entramos a la casa de nuevo donde mostré a Sharon una síntesis de las profecias mayas acompañadas por una ligera explicación de mi particular interpretación de ellas y del modo en que, de algún modo, me había tocado ir viviendo cambios en tiempo real anunciados hace miles de años por los mayas, desde que comencé a estudiarlas y transgredir mi percepción de distintas cosas pero particularmente de la percepción del tiempo y de su íntima relación con la mente.
 
Finalmente elogiamos de forma discreta lo mucho que habíamos recibido el uno del otro aquel fin de semana cuando Sharon repitió esa frase que aún flota en mi mente y que no se porque no cuestioné más de ella: -Ya somos cinco-. (¿Y quienes son los otros tres? pregúntome yo). Nos dimos un abrazo de "buenas noches" y nos dispusimos a dormir en nuestros respectivos cuartos.
 
A los pocos minutos salí por algo pa' botanear y encontré a Sharon, que inmediatamente acusó al pequeño Pipilin de orinar la almohada de su cama. Quité las sábanas y las heche rapidamente a la lavadora junto con funda y almohada para limpiar presurosamente el líquido amarillento antes de que penetrara más en el colchón. Otorgué una cobija y una almohada a Sharón para ésta vez verdaderamente refugiarnos en nuestras habitaciones apresurando el porvenir del mañana. Al día siguiente al llegar a la oficina la encontré esperando a Gabo para que la llevará al aeropuerto; nos despedimos de manera definitiva y continuamos el trayecto de nuestros días.
 
Su visita reafirmó algunas teorías, comprobó otras tantas y provocó la reformulación o nuevo planteamiento de ciertas hipótesis. Me hizo sentir menos "loco" de lo que, a pesar de tener cierta gente que secunda e incrementa ésta loquera, a veces me siento entre los demás. Devolvió la esperanza de encontrar gente extraordinaria allá afuera y volvió mágico un fin de semana de mi vida.